sábado, 24 de abril de 2010

Heiligensteine 2010






“…Y los rostros de los muertos, de los desaparecidos, vienen y se agolpan, junto a sus quehaceres, pidiéndome que los traiga de nuevo a la luz de los antiguos días y que estampe sus nombres en las “rocas sobresalientes”, para que allí queden brillando, con sus antorchas encendidas, como señales para los que después vendrán”… Si es que vienen.


Y a pesar de que les digo: “¡Ya no hay tiempo, ya no hay tiempo; porque se acabó el tiempo!”, ellos no que escuchan, insistiendo y repitiendo el verso legendario de las “Edda”. Graba nuestros nombres en la Piedra de tu alma, en la Roca de los Andes. Y tal vez algún día lo encontrarán allí las nuevas generaciones. Pero grábalos en Runas, en el idioma incomprensible y sacro. Porque sólo lo que no se entiende será eterno. Y aunque nadie jamás lo lea…


Hermod
El mensajero de los Dioses.
1998


domingo, 11 de octubre de 2009

Carta a los Fieles sobre el Maestro del Maestro



"El dominio total que el judío ejerce en los comienzos de esta Era de Acuario, tras la Segunda Guerra Mundial, que aparentemente él gana, puede hacer pensar en lo fácil que le sería distorsionarlo todo otra vez, impidiendo a los pocos arios que van quedando encontrar su propio camino, pudiendo hasta inventar y falsificar una Religión Hitlerista. La caricatura, la parodia de esta Religión. Algo que se podría intentar, secretamente dirigido por el Demiurgo..."

Miguel Serrano

La Resurrección del Héroe



Es tiempo de escribir a todos vosotros una nota sobre Miguel Serrano y sus misterios, cuando en el plazo de una semana se han publicado unos burdos mensajes en un sitio de Internet, que buscan actualizar uno de los misterios de su vida poética y mística: la figura y misión de su venerado maestro.

Invocado, mencionado o citado, el “maestro” permea la obra serranista de inspiraciones y resonancias ocultas; cierta legitimación recae también sobre él. Por lo mismo, sus lectores, en algún momento nos hemos preguntado sobre la existencia real o literaria de esa figura, pero como la obra de don Miguel se sustenta por sí misma, poco importa la existencia históricamente comprobada de la Orden, de su maestro y del maestro del mismo, el misterioso “F.K”.

Es en el segundo volumen de las Memorias donde don Miguel vuelve a escribir sobre el maestro, pero de un modo un poco más biográfico, publicando además una fotografía de éste rodeado por sus seguidores y un retrato del prusiano maestro que trajo la Orden a Chile, F. K.

Hacia el año 1999, sin buscarlo, el “maestro” pasó a ser una figura real de márgenes precisos, con nombre propio y una obra mística en papel impreso. Carlos Rogat Salas era su nombre y con su nombre de pluma, Raaknahaif había publicado cuatro volúmenes de una obra escasa y muy buscada en ciertos círculos de libreros y esoteristas locales, me refiero a “La Voz del Señor”. Fue un camarada de Santiago ajeno a los círculos conocidos, quien tuvo la nobleza de poner a mi disposición parte de la obra, cuando en el ambiente cercano a don Miguel de esa época (antes se sabía más de esto), este tema era absolutamente desconocido o tabú.

En los años siguientes pude ver como el maestro, la Orden y sus libros, pasaron a ser motivo de pláticas “secretas” entre todos aquellos lectores más interesados en el fondo esotérico de la obra serranista. Pero, don Miguel siempre fue muy reservado respecto a su maestro y la a Orden Sagrada a la que ambos pertenecieron; esa prudencia iniciática, ese respeto y amor eterno a su maestro, me obligaron a aceptar su silencio y comprender que todo eso era parte de su mito, del cual no había nada que heredarnos, sino era a través de él mismo y su propia obra. En consecuencia, no difundí los libros, ni hablé del tema con nadie que ya no supiera sobre esto de ante mano.

En lo personal, esos respetables escritos de auténticas confesiones iniciáticas no me aportaron nada en la comprensión de la obra serranista. Sí, fue relevante como un antecedente documental, para dimensionar un poco el origen y estilo de la iniciación de don Miguel con su primera formación espiritual, y así también comprender el silencio que él mismo mantuvo sobre todo este tema.

La “Voz del Señor”, cuyo título ya guarda unas claras resonancias sálmicas, fue una obra que generó curiosidad en el Santiago de la primera mitad del siglo XX; fue comentada elogiosamente en El Mercurio y otros medios, y en ese ambiente que despertaba a los esoterismos, caminos místicos y derivados del teosofismo, logró encontrar su público.

Siendo una obra de ocultismo o más exactamente, de “experiencias ocultas”, nunca fue una obra “secreta” –los secretos no se publican- pero, ab initio, al estar dedicada “A los pocos sabios… que perciben la voz interna del corazón”, el espectro se reducía con mayor razón Pero qué es “La Voz del Señor”, al menos en los cuatro tomos publicados, pues el quinto volumen nunca se publicó y así quedará. La tetralogía rogatiana, es la transparentación de los fines y prácticas iniciáticas de la Sagrada Orden Ti-u-Hin (Tibet und Hindostan), cuyos maestros ocultos residen en el monte Kailas… ni por mar ni por tierra. La obra fluctúa entre el hermetismo, la Divina Comedia y Allan Kardec, fusionando elementos filosóficos con el conocimiento científico de la época en una interpretación rosacruz, como igualmente el espiritismo tan de moda entonces, y ese enfoque que la teosofía dio a las religiones, en tono universalista. En consecuencia, nos movemos entre mundos maravillosos, “Verdades” y experiencias iniciáticas reales, donde el racionalismo del lector no es buen acompañante.

Algo de la impaciencia de Cioran ante el monoteísmo me acompaña notoriamente, por ello me resultó difícil hacer una lectura en plenitud interior y sólo entre líneas surgía algo de lo que necesitaba hallar, guardando lo trascendente y luminoso que sí tiene la obra. Un punto importante y que libera de los males del “monotono-teísmo”, es que la Orden Ti-u-Hin, de inspiración brahmánica-teosófica, es una orden sin doctrina, cuyo sentido último es la acción y la transmisión de un combate eterno, que debe seguirse en círculos de hombres puros, que han despertado a la luz giratoria más allá del dualismo de este mundo ilusorio. Es una Orden guerrera, por sobre las disputas doctrinales de la religión.

Para bien o para mal, desde hace una semana estos textos circulan lejos de la especulación mercantil de los libreros, en el “mercado libre” de Internet. Quienes los pusieron en la Red, ab ovo, guardaban oscuras intensiones, como parte de una estrategia más amplia que busca desacreditar la obra y figura de don Miguel, falsificando y mintiendo para proponer una gnosis “rectificadora” y “superior”, pero todo ello naciendo de una fuente no pura, vampírica, que necesita de la sangre e inspiración del poeta de las serranías... Vendrán ahora sobre el “Hitlerismo Esotérico” y su “Revelador”, una ola de interrogantes y confusiones multiplicadas en una sala de espejos.

Tal y como han sido planteados los hechos, hoy es necesario informar con claridad a todos vosotros, sobre un tema del que nunca hubiese querido hablar de este modo, tan abierto, precisamente por don Miguel. Con todo esto, nuestra fidelidad también se ve maltratada, pero más lustre dará a nuestro honor adelantarnos y levantar la bandera. Cada uno podrá ahora ir a la fuente antes controlada por los tenderos y así formarse su propia imagen de ese pasado; los libros permanecerán en la red después de este desliz, sea cual sea la voluntad de sus confusos publicadores de hoy. Así mismo, de nosotros dependerá ponderar y elevar cada respuesta futura sobre estos asuntos, en nosotros está la palabra que debe llegar hasta esos espacios virtuales que hoy los usurpadores toman sin oposición. “Lo que no puedas evitar, afróntalo con espíritu audaz”, (aforismo medieval).

Cada uno a lo suyo, brazo en alto,


Wolfram von Odal

Reyno de Chile, Domingo 11 de octubre del año 2009

jueves, 25 de diciembre de 2008

Sobre Nuestro Modo y Nuestros Símbolos

Esa reiterada e inútil discusión sobre la Verdad y verdades propias o ajenas, sólo puede mostrarnos el gélido vacío de una hipnosis que lleva a muchos a discutir por vanidad sobre lo que nadie puede afirmar ni negar, pretendiendo saber algo sobre lo cual no es posible saber… En medio de esta dispersión que es el universo explosivo de cuatro dimensiones en que habitamos, también la verdad fue difuminada en cada pedazo visible e invisible de materia, y ahora, en medio de esa inmensidad imperial, sólo la interpretación de un Rishi, quien es capaz de salirse y ver, puede traernos el símbolo que necesitamos para unir esas fuerzas ciegas que nos impulsan a la rebelión más esencial imaginable, la rebelión contra los gigantes del caos cósmico, los gigantes de la entropía, expresando ese gran desprecio hacia lo que aparenta ser más grande nosotros… El hombre tiene en su mirada la extraña posibilidad de ser más que un hombre, y al oído alguien le susurró el cómo; entonces comenzó por inventar el lenguaje y el lenguaje luego se confundió a sí mismo. “Verdad” sólo hay realmente en las cosas que el hombre “inventa”, dijo Meister Nietzsche; no caigamos en la hipnosis generalizada, no promovamos el vicio ingenuo de la Verdad. En medio de tanta metáfora nos hemos perdido, pero una de ellas, o tres, que pueden ser una, pueden salvarnos: la Voluntad, la Fidelidad y el A-Mor.

Hablamos del pasado como algo ya conocido, en cuanto vivido, pero olvidamos nuestro olvido, que deja lo pasado resumido en sentencias que apenas guardan lo sucedido. Qué podemos saber entonces de lo que se dice “historia”, si hechos sucedidos hace apenas setenta años atrás, han quedado reducidos a sentencias dogmáticas que dan paso a todo tipo de dudas. Pero el hombre busca inevitablemente los vestigios, como un coleccionista ansioso va a las ruinas a preguntar y a sacarles un mensaje evocador, para fundar una ciudad o mundo nuevo, sobre un sueño nuevo, sin importar verdaderamente qué fuera aquello que el tiempo borró, pues siempre ha bastado con la certeza de un líder, la unidad de los principales y la fe de un pueblo para construir un reino de mil años.

Somos peregrinos en larga procesión, buscamos las claves del retorno y exploramos la tierra, pero también la conquistamos y la transformamos. Vamos recogiendo pétalos dispersos y secos que cargados de fragancias sutiles, colores confusos y presintiendo una forma integradora de todos ellos, nos recuerdan y nos admiten la posibilidad de reconstruir una realidad propia para un presente único y nuestro. Qué sabemos realmente del pasado, de la fe antigua o de los misterios eleusinos. Sólo anhelos de certezas, lo que ya trasforma a ese pasado en una fuente terriblemente inspiradora. Sabemos sólo aquello que intuimos como una gnosis, volando como una paloma sobre nuestra cabeza, a través del símbolo, a través de la palabra revelada, es decir a través de la verdadera poesía, aquella que transforma y da sentido a la existencia. ¿Pero qué intuición, cuál poesía? La que proviene de la raza, la que distingue humanidades, la que evita la referencia al valle y busca las alturas, la que se opone a lo débil y exalta lo fuerte, la que busca transformar mágicamente el orden natural dentro y fuera del hombre, la que reconoce un principio oscuro inmanente en el orden visible, donde se nos dan todas las posibilidades de transformación e iluminación que provienen de nuestra naturaleza suprahumana, supraanimal. Y ese principio oscuro que combatimos, igualmente encarna en la forma humana o casi humana del errante, del esclavo, del resentido, del deforme.

¿Quién es en el fondo Meister Eckhard? Un iluminado de la intuición en medio de la basura argumental del mito cristiano imponiéndose. ¿Quién es Novalis en medio de la creencia ya asentada? Un cantor de la noche, un anhelante de la antigüedad perdida, cuando esos Dioses dorados hacían el vino agradablemente dulce. El visiona algo que no está en parte alguna, para lo cual no hay referencias ciertas, pero que se percibe afuera, muy afuera de los límites bíblicos y allí en esas profundidades presiente un Sol de otra naturaleza, un sol nocturno. Esa es la intuición pura de la sangre noble, la Sangre Real. Y en el transcurrir de los presentes ya pasados, un hilo de oro de la conciencia genética mantiene su misterio luminoso, admitiéndonos la posibilidad de completar un conocimiento disperso, sólo entonces aparece Meister Serrano, nuestro moderno Hesíodo, que sabe tanto del pasado remoto como el poeta-campesino beocio. ¿Qué sabía a ciencia cierta Hesíodo de todo aquello que narraba? Nada, porque su confusa y contradictoria Teogonía, sería sólo una enumeración de divinos nombres propios, sin la poesía que articula una lectura paralela, y por allí va la visión fecundante de su raza y de sus genios interiores, con una ayuda oportuna para salvar del olvido a toda una época romota y dorada.

¿Y qué sabemos nosotros hoy como algo cierto? Un poco de la información libresca, un poco de la historia, más del arte. Persiste un derrotero claro del alma, una estrella luminosa que se viene a nosotros cada atardecer para contarnos una historia nostálgica de intentos vanos por iluminar la oscuridad del creador, señalándonos eso sí un sendero bajo la luz de los atardeceres, hasta un sol que comprendemos dentro, como un fuego interior e inextinguible.

Para nosotros lo único claro e imposible de falsear hasta hoy, es que un Führer vino entre nosotros, y hemos podido conocer y oír el relato de quienes le vieron pasar, de quienes lucharon junto él. Eso no podemos someterlo a la duda, eso es lo único con sentido pleno y de la más absoluta coherencia para la razón y el Mito. Pero igual fue necesario "interpretar" la metáfora, fue necesario "re-leer" esa época a la luz de la poesía, con todo lo que sólo la poesía tiene que decir, como auténtica revelación, en el descenso de una luz de otro mundo, femenina, que permite ver más claro que antes en medio de la noche. Lo demás es elucubración, adulteración y prehistoria, una larga y eterna pre-historia, es decir un pasado reconstruido sobre vestigios, sobre trozos ruinosos, o por pétalos dispersos de esa lejana flor, de ese "ígneo lirio". Tal vez en algunos años más se llegue a dudar de todo lo sucedido en los años 30 y 40 del siglo XX o se adultere aún más los registros y narraciones, pero será más difícil que en otras épocas, al menos mientras sobrevivan los nuevos herejes. De cualquier modo, ese futuro poco importa para nuestro presente.

Y si de símbolos se trata, podríamos preguntarnos por uno de los más manoseados de todos, el Grial y sus versiones. ¿Qué es verdaderamente el Graal medieval? Lo primero que podemos decir es que se trata de un fenómeno muy reciente en la línea del tiempo histórico, aparecido en medio de un saeculum obscurum, donde las sombras se proyectaban desde las alturas góticas de las catedrales. Luego del análisis de las fuentes documentales y el florecimiento de las interpretaciones, qué tenemos en verdad: Nada seguro, al menos nada real podemos saber de esos “pétalos”, salvo la especulación abierta de judíos y arios, las falsificaciones de unos (de Troyes) y la confusa mitificación de otros (von Eschenbach). Y qué podemos saber de los Templarios o de los Cátaros en esta prehistoria de un relato lineal, sabiendo que son tantos los que se adjudican herencias, genealogías y continuidades que transforman la historia en un cuento para niños. Solo puedo hablar de nostalgias, de esperanzas montadas con espadas y capas. Por eso comprendo a Himmler y su fascinación por Enrique II Hohenstaufen, el "Pajarero", Rey de Germania y Duque de Sajonia, sólo anhelos, sólo sueños uniendo desvelos de épocas distantes, de hombres distantes, pero sueños que transforman la vida, le dan un sentido más real que las meras elucubraciones intelectuales, carentes de todo elixir vital.

Nosotros, los que pertenecemos a una Hermandad, sabemos que ella contiene en su cáliz la fuerza del empeño humano que la gestó contra todo y entre sus símbolos, tiene la bendición de una enseña cuyo mérito principal es llevar esa cruz sagrada en el centro de su paño desde el año 1907, in hoc signo vinces!. Allí estaba el signo misterioso y arcano de “Dios”, del dios que creó a nuestro pueblo, cuando todos eran pasos de ciegos en medio de la noche de la contrarreforma y las aspiraciones románticas de un siglo que ya buscaba la luz, luz que alumbró Meister Nietzsche, porque después de él ya no se podía volver nunca más sobre las letras torpes de esa Biblia, que ya no era posible reinterpretar nuevamente.

Esa enseña que heredamos está guarnecida por flores de lis que nada tienen de siniestro, por más que pueda ser proyectada en seis direcciones, por más que la usen diversos grupos partícipes del Nuevo Orden Mundial. Hace mucho aprendí del Maestro que el robo, la apropiación fácil de lo ajeno es el mecanismo de la "usura espiritual", el vivir de la sangre del otro, de los sueños del otro. La apropiación de símbolos desprovistos de sus significados originales es el vaciamiento de los mismos, es su anulación. Por ello se debía recuperar la runa Hagal, y no temer el volver a hacerla nuestra, decía el Maestro. En eso estaban los místicos alemanes desde los años 30, con Gorsleben a la cabeza. La flor de lis según Savitri Devi era una pervivencia simbólica del Irminsul, de ahí que fuera símbolo real, de la realeza divina, que procede de lo alto. Pero yo prefiero una interpretación más bella y personal, la flor de lis, esa estilización elegante de un lirio, siendo rojo, como esos cuatros lirios rojos de nuestra bandera, son una representación de los lirios ígneos de la cumbre del Amor eterno, la cumbre señalada por la Swástika y que está en la Swástika. En las nevadas cumbres florece el ígneo lirio del A-mor, y yo aspiro a encontrar un día ese monte y esos lirios, porque sé que allí estará ELLA conmigo reunida sobre la cruz, cuando mi cuerpo congelado se transforme en un gran cristal de hielo, la gran runa Hagal de la coniunctio final sobre la última tierra, antes de la salida, que es el regressus ad sol, al Sol invictus, ese que nunca es vencido ni por las tinieblas ni por la luz, el Sol negro.

domingo, 17 de agosto de 2008

Al Condenado de la Historia


Escribía poemas y cartas
el acusado incorrupto en medio del odio,
castigado por la infamia calculada,
por la historia de relatos negociados
entre nobles y tenderos del lado oscuro,
es la historia cruel de las finanzas,
y entre siniestros
barrotes e infrahumanos,
el acusado sólo escribía poemas y cartas.
Era su canto propio y fiel guardado
entre reprimidos lamentos
del pueblo derrotado que él amaba,
era su canto señal humana del héroe inmolado en los años.
Y sonreía a la luna virgen llena de plenilunio
y soñaba alcanzar los presagios de sus Montes Harbinger,
navegar en las alucinaciones del Mare Nectaris,
ya liberado del cuerpo como estaba,
descansaba en la luna sus pensamientos amenos.
Escribía poemas y cartas el condenado
a una esposa y víctima solitaria
orgullosa y fiel en sus respuestas y miradas,
que no desesperaba ente el ritmo lento de sus muertes
entre tanta hipocresía religiosa y democrática.
Sólo quedan las hagiografías
de Santo Domingo y sus llamas siniestras,
la falsificación de la historia
De Konrad von Marburg
entre carnes puras y libros puros calcinados.
Se huele a Fray Torquemada en versiones nuevas,
santo en sus 3.000 ejecuciones sin gas, con fuego,
en su comparsa ruidosa de 200 lanzas
de circo romano y moral judeo-cristiana para la única fe.
Con un Purim propiciatorio del año 46,
y con ruido de matracas y tambores africanos
borraron sus nombres y sus descendencias,
y los niños se comieron las orejas de los penitenciados
tras la última cruzada.
Una nueva Biblia redactada en las sombras
vino a justificar la ira del mal que ya ha roto sus cadenas
y nuevos profetas sabios instituidos
de un nuevo orden universal sin destino,
sobre una paz de frutos insanos
entre las cenizas de una hoguera permanente
anunciada en los periódicos terrestres,
pretenden conseguir un olvido que siembran
como maleza y con fertilizante.
Hacia la luna creciente ya van sus versos y cenizas,
se nos va escapando el prisionero
de las llaves y carceleros que le condenaban,
la celda va quedando vacía y solo el mapa de la luna cuenta
que el fiel condenado de la historia
allí escribía sus cartas y poemas.
***

lunes, 10 de septiembre de 2007

Ascensión Andina


Elévate
Miguel Serrano,
Elévate sobre las sombras
de las ruinas de este Chile
traicionado.
Sube a los Andes
despiertos ya por tu fe,
sube a la roca señalada
del destino
UR,
y cúbrenos hasta el fin
de la tierra y el sol,
con tu mirada desbordante
de luz azul, fría.
¡Oh! camino del retorno,
voz recóndita de la Belleza Verdadera
poético danzar del verbo hecho hombre,
elévate sobre nosotros.
Y será el peregrino rastro
de tus nostálgicos continuadores
tu permanencia,
tu último gesto.
Levántate hoy gigante
de los Andes,
Levántate ya despierto
Miguel Serrano,
Resucita del espanto,
Elévate mirando al nuevo Sol
Y resucita-NOS
¡SERRANO!


*****

___________________

Frater Juan:

Hoy es un día que se cubre de recuerdos ante esa presencia imborrable en nuestras vidas que redibujó nuestro mundo interior ya liberado de opresiones monoteístas, ya libre de esas formas caducas que están sólo para ser superadas por nuestra concepción superior de la vida... Y ahí tienes al hombre de los Andes y su posibilidad de salvarnos a todos, en NOS, ahí lo tienes a punto de saltar a su "Flor Inexistente", mientras cumple 90 años de fidelidad a la voz secreta e inviolada de la sangre. Miguel Serrano el poeta coronado de laureles ya comienza a ser historia, pero en nosotros, que fuimos sus servidores, y que seremos sus inspirados deudores, guardamos hoy silencio respetuoso y le hablamos ahora sobre la frente, a quien ya no está en los ojos, sino más arriba, escuchando igual que antes, azul, azul, porque le hablamos a ojos verdaderos de quien ahora es parte de nuestros sueños.

Frater Juan, escribí cerca de la medianoche estas palabras de homenaje, esta invocación a quien ya nada siente por sí mismo, bienaventurado sea. Me hará usted el bien de dejar en sus manos este pergamino y olvidarnos luego de todo, hasta de las explicaciones que ya sobran. Una parte de él quizás lea y entone la canción de la lealtad y otra olvidará quien soy, quien escribe ese llamado final, pero algo sucederá hoy, algo que no sospechamos frente a la inmensidad de esas fuerzas que nos sobrepasan, porque el ciclo solar que se cumple en sus huesos y en sus cuencas vacías, señala el fin del hombre. Y hoy, qué más puede importar, hoy cuando hemos demostrado cuan fieles podemos ser, cuan agradecidos estaremos por siempre ante esa montaña que ha "despertado" en nosotros la posibilidad cierta de ser más que un Dios...


Frater Wolfram
ALAF SAL FENA

Frente a la Isla de las Brumas, 10 de septiembre de 2007.

***




domingo, 9 de noviembre de 2003

El Sol Negro de Nuestra Amada Hermandad



¿Tienes tú también

un corazón humano,

oscura noche?

¿Qué es lo que guardas

bajo tu manto,

que, invisiblemente poderoso,

llega hasta mi alma?

Novalis


El Sol Negro de la medianoche polar es el emblema de los Peregrinos de la Gran Ansia y es también, el origen de nuestra Hermandad, el vacío alucinante que nombra y crea a nuestro Círculo de Fieles del A-Mor. El Sol Negro es el símbolo supremo de la supresión del orden visible, de la victoria sobre la realidad demiúrgica, “luminosa”, engañosa. Es también la puerta de entrada y salida de este universo pesado. En la “Oración a la Estrella de la Mañana”, el maestro Miguel Serrano invoca el signo arcano:

¡Oh, Sol Negro!

Absórbeme en tu maelstrom

Alucinante,

En tu muerte mística…


El Sol Negro absorbe, aniquila, invierte o reintegra el universo visible a su principio, por lo mismo, libera los cuerpos sutiles atrapados en la materia muerta, salva a los Dioses prisioneros en el universo espacio-temporal del Señor de la Tinieblas. Es el sol nocturno de los caminantes, que sólo se hace visible ante la “formula mágica”, el encantamiento de la noche, que da vida a realidades desconocidas para la luz del sol de oro, para el mundo terrenal y profano. La noche es sagrada, es temida por los débiles que ante sus misterios se ocultan en el sueño. Para nosotros es la hora del Rito Secreto, de la Revelación de los Misterios, de la Iniciación, de la Lealtad. La noche tiene su propio sol luminoso cuya “inexistencia existente”, como la Flor del Maestro, es más real que el sol de oro. Allí está la amada esperando en su gesto ritual, invisible, en el centro del Sol Negro, donde se encuentra “la eternidad de los mundos”, donde se disuelve el espacio y el tiempo. Novalis diría que el “secreto sacrificio del Amor” arde en ese centro eternamente, se consume eternamente, “vive” eternamente. Es el símbolo de la muerte iniciática, de la muerte y resurrección, del camino “oscuro” del A-Mor, amor sin muerte, sin tiempo, del éxtasis perpetuo, del camino de la inmortalidad. Y desde ese punto se asoma un ojo, una mirada…

Vienes, amada…

La noche está aquí…

Arrebatada está mi alma…

Allá lejos queda el día terrenal

Y tú eres de nuevo mía.

Novalis


Más allá de los simbolismos, de las descripciones de la razón ilusoria, el Sol Negro es sobre todo Nostalgia, como la Nostalgia del A-Mor, porque “quizá los amados nos añoran también y nos enviaron un soplo de la nostalgia”, y ese Sol de mil rayos, el Molino de Wotan, nos inspira y nos llama al retorno, al reencuentro con ella, con el.

El sol de oro parece querer revelarnos otra realidad más allá de su doliente transito diario. Helios en su figura circular, igualmente prisionera, quiere señalarnos solidariamente los contornos de Otra Realidad. Un error de nuestra vista al mirar de frente al sol crepuscular, nos señala los contornos del Otro Sol, tal como podría verse a través del orificio horadado en la roca de los Externsteine, en esa extraña capilla en medio del lugar más sagrado de Alemania.

Este Sol esencial del Hitlerismo es representado en la cruz rotatoria, axial, que es la Swastika, la que trae el bien a los arios, único símbolo de protección, de combate y transformación, de redención y liberación. El Sol Negro se nos ha manifestado en la forma de la Cruz, entendida como una fisura, una posibilidad de reintegración de lo que fue disperso a la luz, en la confluencia extática y silenciosa de lo masculino y lo femenino, del cielo y la tierra; de los cuatro elementos en el éter, sutil, sublime, increado; lo horizontal y lo vertical y todas las oposiciones visibles a la luz del sol de oro. Es también la ausencia del color, ante la ausencia de la luz o el reflejo de un color nunca visto por los ojos de la carne.

La representación que nos ha llegado del Castillo de iniciación SS, en Westfalen, sin duda ha sido revelada a los altos guías de la Orden Negra y ha dibujado en el mármol nuestra ancestral Swastika en un movimiento infinito irrefrenable, inasible, imposible de comprender, sólo sentido y asimilado en zonas desconocidas de nuestro ser. La Swastika visible que ha acompañado al hombre desde tiempos remotísimos, se descompone en la doble runa Sieg de la Orden Negra, la más poderosa de las runas, el rayo de la Victoria sobre el orden “natural”, el rayo de Shiva que destruye al demonio y también a los “Asuras”, los “sin dios”. Y la doble runa Sieg de cada iniciado forma al final de la ruta la Swástica UR, con la ayuda de Isis, un Yo absoluto, el huevo indiviso. La multiplicación concentrada de runas Sieg forma ese símbolo misterioso, como la suma de varios Yo Absolutos, varios huevos reintegrados, Elella y Ellael, Dioses y Diosas confluyendo en el centro innombrado, del silencio absoluto.

Por lo anterior, es posible distinguir a través de esas sutilezas una diferencia entre la Swastika en su representación tradicional de cuatro brazos proyectados desde un centro inmóvil, extático, y el símbolo expuesto en el castillo iniciático SS, que no busca expresar el movimiento ni la velocidad de la Swastika, sino la confluencia de infinitas posibilidades vueltas al origen, irradiadas desde el origen y reintegradas al origen, como seres absolutos, hombre y mujer absolutos, el misterio mismo de la iniciación SS, de los 12 iniciados, de las piedras pulimentadas que guardan el centro, el fuego central, Shiva y Parvati, Frater et Soror y en lo alto de la bóveda el símbolo del sol negro, descompuesto en sus extremos como cuatro runas Sieg o a la inversa. Elella y Ellael.

Todo es intuido, porque nada sabemos de cuanto aconteció en esa cripta secreta, subterránea, pétrea, nocturna. Arriba, el piso de mármol revela a la luz del sol el símbolo sin luz con sus 12 runas Sieg formando 6 swásticas plenas concentradas en el Vacío, el Hoyo Negro más allá de todo polo. Seis Iniciados y Seis iniciadas y al centro el “secreto sacrificio del Amor”.

Dicho símbolo no obstante es posible rastrearlo en la antigüedad en una forma muy similar a la usada por la Orden Negra, aunque sin duda ya desvinculado de su posible origen. Le vemos como si fuera una swástica duplicada, en una figura femenina en forma de campana, decorativa o ritual. Es seguro que deben existir otras expresiones arqueológicas del símbolo que por ahora desconocemos, pero su existencia en la antigüedad queda atestiguada por esta figurilla.

Sabemos que el Sol Negro alude a una realidad más allá de lo visible, por lo tanto ya difícil de asimilar a través de nuestra razón, pero sabemos y creemos que es en la oscuridad de la noche, cuando nos guiamos sólo por nuestro instinto e impulsos más recónditos, que es posible vislumbrar esa realidad que permanece oculta al sol de oro y que el símbolo dejado en la Torre Norte de Wewelsburg nos la revela como una ofrenda de nuestros Guías Ocultos.


Descendemos al altar de la noche,

Al suave lecho…

El velo cae,

Y encendida de la cálida presión,

Arde de la dulce ofrenda

El puro fuego.

Novalis

viernes, 10 de septiembre de 1999

Miguel Serrano


En su cumpleaños 82

1. Una Leyenda

Una estrella del austro cielo
mecida como un presagio luminoso
en el cráneo de Ymir,
anunció en las Tierras del Fuego y del Hielo
la venida de un bienaventurado,
que a la antigua fe de los perdedores
nueva fuerza iba a dar,
descubriendo los secretos
que los Dioses permitieran revelar,
y que a los hombres venidos del Norte
su origen divino hicieran recordar…

Con la memoria limpia,
y de la blanca mano de una mujer,
que más parecía un bello pensamiento
hecho carne y luz en la tierra,
recorrería el cielo y el infierno también,
buscando el umbral secreto,
la puerta estrecha
en la que sólo un alma puede caber,
buscando la entrada en la entraña
que le llevaría hasta Él.

Y un día de leyenda,
entre los hielos más meridionales que pueden haber
entre el azul del cielo y el rojo de la sangre—fuego,
allí donde el alma parece fallecer,
aplastada de montañas, de gélidos causes remotos,
de lluvias perpetuas y fantasmas blancos de ayer,
el otro mundo surgiría a sus pies…
Mas cercano que remoto,
el otro mundo surgiría a sus pies...

Y le bastó recordar,
un pensamiento bordado por manos de mujer,
sólo recordar,
para componer sus versos de oro,
recordar,
para entonar su canto de nostalgias,
para mostrar lo que nadie más podía ver,
que con una música hoy apenas audible,
de sonoridades que vienen con el viento del Sur,
acompañará hasta la última lágrima
a todo aquel peregrino del camino estrellado,
que busque en su alma lo que un día perdió…
que busque para encontrar
lo que alguien en el cielo parece esperar...





2. Una Reflexión

Fuimos tantos y tan pocos a la vez,
los conmovidos hasta darnos nueva vida,
nueva fe,
desde que iniciamos la marcha
definitiva,
al último torreón de nuestra sangre,
para esperar en vigilia siempre fiel
el pronto regreso del Vengador y su corte,
somos tantos y tan pocos hoy como ayer.

…Habrá sabido Fresia,
que a quién guiaba con su mano fuerte y antigua
en su lento caminar de cordilleras al mar,
habrá sabido Fresia —me pregunto—
lo que ese infante
un día al mundo iba a dar…
nueva luz a la humanidad blanca,
nuevas glorias para mi Chile…

Habrá sabido Fresia, ¡Oh Dioses!,
habrá sabido,
que sus oraciones al Alma de la Reina
un manto de protección
a su niño rubio iban a dar…

Me parece sentirla taconear,
deslizándose hacia mi
como entre velos remotos,
me parece saber la respuesta que me da…
como un secreto susurrado de su estirpe divina.




3. Un Homenaje

Y aquí estamos, tu y yo amada mía,
tan separados de ese hombre
que ronda esta casa entre lago y volcán,
mecida por las últimas tormentas del invierno,
tan separados por el tiempo,
como la Edad Dorada lo esta del Hierro,
tan separados por esos ríos de mi Chile
que corren al occidente a calmar su espanto,
separados por los hombres fugaces
que juegan en la ribera a las representaciones...

Y Aquí tu y yo, los desposados por su mano,
brindando un homenaje a su vida,
como los robles jóvenes que renacen
con hojas nuevas en un septiembre del sur,
en un tributo de fidelidad a la vida,
a ese Hombre que ni el olvido de todos me hará olvidar,
ese Hombre nacido de una flor
que a su flor hoy parece regresar,
al que esos guerreros y sacerdotisas
perdidos entre los hierros de este final,
debemos tanto como al Guía Supremo
que hizo de esta guerra nuestro modo de amar.

"Gran hombre de alba belleza solar,
de ojos como el cielo y como el mar,
de grandes manos paternas,
de Sonrisa que cobija al entrar,
no olvide este día,
cuando hablan mi familia y mi lar,
que usted pertenece a esa tierra
donde manos pulcras cuidan
el fuego de una casta,
a la que usted vino a alumbrar…"